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miércoles, 20 de mayo de 2020

CON LAS LLUVIAS AL OLVIDO


CON LAS LLUVIAS AL OLVIDO.
MELVIN MARTÍNEZ
melvinadalidmr@gmail.com 
Ya cayeron las primeras lluvias sobre el altiplano central de Honduras, Siguatepeque, cerro de mujeres, ciudad de los pinares, aunque ya nos quedan pocos.
Antes de la lluvia contemplé los pájaros que llegan a nuestro Guayabo. Es un guayabito humilde y hermoso al que le colgamos racimos de guineos (bananos), para que vengan de visita los zorzales, zanates, chileros, clarineros, chorchas, turcas (palomas cafés), pajaritos amarillos Y hasta un pájaro carpintero. 
Ya comienzan a coquetear las flores de mayo, que harán más bella la vida, en todos los pueblos del país, especialmente en esta ciudad convertida en jardín, para todos.
Las abejas, jimeritos y colibríes tendrán su dulce néctar y polen como alimentos.
La Virgen, novias, esposas y madres recibirán los ramilletes de flores repletos de amor.
El verde de la vegetación en mesetas valles y montañas pondrá bello en exceso el paisaje.
Sin duda la frescura hará el clima agradable, como hace ya mucho tiempo era tan normal, en este pueblo acogedor.
Con la belleza y la comodidad olvidaremos la realidad del planeta, de nuestra casa común como dice el Papa Francisco. 
Por un buen tiempo no recordaremos el sofocante calor, la escasez del agua potable que no llega a los barrios marginados.
Con las lluvias vendrá el olvido de las más de veinte mil hectáreas de bosque destruidas por incendios forestales en Honduras este año del coronavirus. 
Sólo aquí en la zona central fueron casi mil quinientas hectáreas incendiadas, o sea el espacio de más o menos 1500 campos de fútbol destruidos. Duele muchísimo esta tragedia en nuestros bosques.
El municipio de puerto Lempira, en el departamento de Gracias a Dios, es uno de los más afectados por los incendios, casi 5000 hectáreas de bosque quemadas en esa zona de La Mosquitia.
Lo peor de todo es que no se ve clara una estrategia nacional de prevención de incendios forestales.
Paulatinamente nos vamos quedando sin aguas superficiales, los ríos y quebradas se están secando, Ojalá no sea profético lo escrito por García Márquez en el libro El general en su laberinto:  " Los peces tendrán que aprender a caminar sobre la tierra porque las aguas se acabarán”.
El agua potable que se consume en Siguatepeque es en más del 90 por ciento extraída del subsuelo, los ríos se han secado. La explotación de las aguas subterráneas es muy grande; hay cerca de 20 empresas embotelladoras de agua que explotan sin control el acuífero y que no pagan tributos por explotar y hacer negocio con este recurso natural que es del pueblo.
Construir represas para aprovechar el agua lluvia es una solución paliativa, es urgente proteger permanentemente las pocas fuentes productoras de agua que nos quedan.
La destrucción de bosques para la agricultura, ganadería y caficultura hace mucho daño en las cuencas productoras de agua. La agricultura de subsistencia también tiene su impacto en la tala innecesaria del bosque. Para apoyar los campesinos más pobres y tecnificar su producción agrícola hubieran servido los cuatro mil millones de lempiras que el gobierno le dio al ejército para invertir en producción agrícola. Nadie sabe a dónde irán a dar frutos esos dineros, que pueden ser botín de la corruptocracia. 
Si no cambiamos de actitud ante el ambiente y los recursos que Dios y la naturaleza nos han dado, seguro que la crisis de agua y el cambio climático nos golpearán más fuerte. En pocos años estaremos sufriendo, en las ciudades de mayor población, una crisis más grave en el abastecimiento de agua.
Es nuestra obligación recordar que está llegando el tiempo de plantar, por lo menos un árbol cada hondureño todos los años, y exigir al gobierno nacional o local una estrategia permanente de prevención de incendios forestales y la promoción de una conducta ambiental responsable en la ciudadanía orientada a la protección, conservación y aprovechamiento racional de los recursos naturales.
Es responsabilidad de todos como comunidad defender los bienes comunes. 


jueves, 7 de mayo de 2020

LECCIONES PARA DOCENTES


LECCIONES PARA DOCENTES
MELVIN MARTÍNEZ
melvinadalidmr@gmail.com
Este tiempo de retiro obligado nos ha servido mucho para reflexionar, principalmente a los
docentes.
Cada minuto del día es una lección, somos alumnos eternos en la escuela de la vida.
Una madre de familia me envió un mensaje que removió mi ser de maestro: “buen día profe,
los maestros están mandando tareas por internet. Mis niños viven con mi mamá, ellos no
tienen cable ni internet. Yo trabajo en Tegucigalpa. ¿cómo harán ellos al comenzar las clases?”.
Le envié mi respuesta: no se preocupe, al regresar haremos nivelación de contenidos en todas
las asignaturas.
Pero, me quedé pensando. Necesitaba responderme a mí, al maestro que llevo dentro.
Por suerte tengo una cuñada, extraordinaria docente en El Salvador, que como si supiera mi
necesidad de reflexión, Gloria, así la nombró su madre, me envió un mensaje, en respuesta a
otro mío, que se convirtió en mi bastón de análisis durante varios días: “El corazón de la
educadora en estos tiempos debería estar en escucharles, hacerles sentir que nos importan,
que su humanidad es nuestro tema central en cada clase virtual. Transmitirles alegría,
optimismo, mantener su mente enfocada en aprender... eso es el centro, lo demás será
irrecuperable luego si no atendemos lo fundamental”.
Lo que importa es que los aprendizajes sean significativos para la vida, para entenderla, para
construir el buen vivir.
Lo fundamental ahora es tener la posibilidad de interpretar la realidad para transformarla.
Poder tener los ojos abiertos para entender la bondad y la solidaridad. No cerrar el
pensamiento para juzgar la corrupción impune que cínicamente nos gobierna.
La docencia urge de una revolución, reinventarse, adoptar la pedagogía de la esperanza, de la solidaridad.
Como decía Freire “La educación como práctica de la libertad”.
Eso exige entender el acto educativo en la perspectiva de que los docentes somos servidores
fraternos. Pasar a ser acompañantes solidarios del alumnado con toda su realidad, para
transformarla.
Los docentes que se creían “clase alta” se han rendido ante la presión interesada y la curiosidad tierna de los alumnos.
El interés en los contenidos programáticos es pura hipocresía demagógica, de los que han
abandonado el sistema educativo hondureño, en la última década.
Me encantó la original tarea que la profesora Maricela Estrada, mi hermana escogida, les
asignó a sus alumnos a través de una carta: “les quiero invitar a hacer cosas extraordinarias,
por ejemplo: ayuden a sus padres, o personas con quién convivan, con las diversas tareas de la
casa. Intenten leer un libro o historias que les inspiren a ser buenas personas. Traten de
escribir en su agenda los sentimientos y temores frente a esta pandemia, pero también
escriban sus alegrías y sueños en este tiempo difícil ... procuren encontrar espacios y
ocupaciones, que hagan de estos días un buen tiempo, a pesar de las adversidades”. Sin duda
pensó en todos, preferencialmente en los más pobres, en los que no tienen posibilidad de
comprar Internet, ni comida.
Es urgente una revolución docente, en la que no importen las estadísticas para los organismos
financieros internacionales y países cooperantes, una nueva educación en la que lo
fundamental sea la promoción de saberes y valores para la construcción de la sociedad del
buen vivir.
De cualquier modo, cuando esta situación termine el año escolar será recuperado, pero lo más
importante es que los docentes podamos trascender a una toma de conciencia que nos
convierta en servidores de niños y jóvenes marginados, a los que debemos acompañar con
toda nuestra inspiración haciendo de nuestros centros educativos y nuestra patria un hermoso
paraíso.

viernes, 1 de mayo de 2020

GRACIAS INFINITAS

GRACIAS INFINITAS
MELVIN MARTÍNEZ
Ya llegó a Honduras la Brigada número 21 del contingente internacional Henry Reeve, de médicos y otros profesionales cubanos, especializados en situaciones de desastres, preparados para colaborar en el mundo contra la pandemia del coronavirus.
Cuando los despidió en La Habana el Dr. Jorge Juan Delgado Bustillo Director de la Unidad Central de Cooperación Médica Internacional de Cuba, les recordó que desde 1974, después del huracán Fifí, han venido ha servir a los hondureños 2192 profesionales de la salud de ese país socialista. La mayoría de los médicos internacionalistas llegaron después del huracán Mitch. No olvidamos aquella primera brigada post Mitch encabezada por el inolvidable Dr. Elis Alberto González Polanco, quien fuera después el primer embajador de Cuba en Honduras, hombre comprometido con la humanidad que tanto ayudó a los marginados de nuestra patria junto con su esposa Teresita.
Los frutos de esos profesionales de la salud de Cuba se materializaron en más de 20 millones de atenciones médicas, más de 800 mil cirugías mayores, más de 180 mil niños que nacieron en manos de médicos cubanos al atender los partos de sus madres, estos doctores salvaron la vida a más de un cuarto de millón de personas en nuestra Honduras, donde los pobres de tierra adentro están condenados a muerte por falta de servicios de salud pública en sus comunidades. Para miles de hondureños un cubano fue su primer médico.
Pero lo que más me impactó del mensaje del Dr. Delgado Bustillo fue cuando al final de su discurso dijo: “Van ustedes a un lugar donde enriquecerán esa historia, de servicio a los necesitados, donde trabajarán con denuedo, pero además -enfatizó- que se protegerán al máximo. Esa preocupación expresada para cuidar la vida de sus profesionales ya quisiéramos que la tuvieran nuestros gobernantes, a quienes parece importarles poco la seguridad de los médicos hondureños que han demostrado su compromiso con los más necesitados de nuestra patria al enfrentar en condiciones inseguras esta enfermedad.
20 profesionales integran esta brigada que ha llegado a Honduras para sumarse a los 1196 colaboradores cubanos de la salud que en 20 brigadas médicas ya combaten la covid 19 en el mundo, incluso en países cómplices del criminal bloqueo del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.
Lo que más hará falta en esta lucha contra el coronavirus son médicos y enfermeras, por lo que oponerse a la llegada de un contingente de trabajadores de la salud que nos llegue, de cualquier parte del mundo, es un acto irracional del peor egoísmo.
El problema del sistema de salud en Honduras no es la llegada del coronavirus, es un sistema de salud abandonado y saqueado por la corruptocrácia que nos gobierna después del golpe de estado de 2009. El robo,casi olvidado e impune, de más o menos 7000 millones de lempiras, en el instituto Hondureño del Seguro Social es el mejor ejemplo.
El problema actual es que la crisis sanitaria en Honduras, no está siendo dirigida por Científicos y expertos en salud.
En Honduras hay más de 10,000 médicos desempleados, que muy poco han sido defendidos, entre ellos aproximadamente 1000 médicos hondureños que estudiaron gratuitamente en Cuba. La gran mayoría de doctores hondureños desempleados no pueden conseguir trabajo debido a que el gobierno no crea suficientes plazas en el sistema de salud pública. Ojalá el colegio médico, junto a otras organizaciones populares, levantará una defensa verdadera a favor de estos profesionales.
Debemos reconocer que los médicos graduados en Honduras tienen un alto nivel de preparación conocen nuestra realidad y en estos momentos muchos prestan servicio voluntario.
Los médicos Cubanos que vienen a ayudar a nuestros extraordinarios y heroicos médicos y personal de salud de Honduras, arriesgarán su vida y su prestigio al trabajar en las condiciones deficientes del sistema de salud hondureño.
Pero, para los revolucionarios cubanos servir es un privilegio.
Bien decía el comandante Fidel Castro que los médicos formados en Cuba son “Médicos de ciencia y de conciencia”.
Ante tanta solidaridad de Cuba para nosotros los hondureños, desde hace ya 46 años, sólo podemos decir: GRACIAS INFINITAS.

sábado, 11 de abril de 2020

DEL EGOÍSMO AL AMOR


DEL EGOÍSMO AL AMOR
MELVIN MARTÍNEZ
El desprecio egoísta e irrespetuoso contra los contaminados de coronavirus y sus familias, fundamentado en el sálvese quien pueda, es una enfermedad peligrosa contra la que también hay que luchar en estos tiempos.
El miedo a la muerte que nos provoca el estrés, que surge del exceso de información sensacionalista relacionada con esta o cualquier otra enfermedad, sin duda desemboca en un temor enfermizo a contaminarnos con el covid 19, al que ya irracionalmente atribuimos una letalidad extrema, que saca lo peor del ser humano.
Cuando llegó al país la primera persona sospechosa de estar contaminada de coronavirus me quedé impresionado de lo que el miedo patológico puede causar. Igualmente me impacto, hasta la impotencia, la actitud de los periodistas y camarógrafos que cubrieron el momento noticioso, quienes de todas formas irrespetaron la dignidad de esa persona, que al final salió libre de la enfermedad después de hacerle las pruebas de rigor.
Todavía suena en mis oídos el audio de uno de los videos, que circularon en las redes sociales y la televisión, en el que alguien que estuvo cerca de la sospechosa de coronavirus gritó “mátenla”. Esta persona que pensó que con la muerte de la supuesta enferma se salvaría sí que está gravemente mal de su cerebro y su corazón, ocupa con urgencia atención médica para su salud mental.
Fácilmente olvidamos que esta enfermedad no se transmite por la mirada y que los cuidados preventivos son tan sencillos y efectivos. La desesperación irracional no nos deja pensar que en algún momento seremos nosotros o nuestros seres amados y estimados los contaminados y que sin duda necesitaremos la comprensión protectora de todos los de nuestro entorno.
Pareciera que el terror al coronavirus y a los contaminados por esta enfermedad, que puede dominar nuestro actuar, nos lleva a ver en los demás seres humanos un peligro amenazante que pretenderemos eliminar de cualquier modo.
No podemos permitirnos caer en estos niveles de desesperación, egoísmo, frialdad y brutalidad. No podemos condenar a muerte por nuestra inconciencia e ignorancia a los enfermos con coronavirus, ellos deben ser atendidos con urgencia y en algún momento aislados en sus hogares porque seguramente el sistema de salud pública, que ha sido desatendido y saqueado por los corruptos que nos gobiernan, no podrá recibir tanto afectado por esta enfermedad.
Me entristeció ver en las redes sociales a algunos vecinos de una ciudad hondureña protestar porque no querían permitir la entrada a una conciudadana contaminada. Nada más injusto y doloroso.
Lo inhumano no debe dominarnos. Pensemos que cada uno de los contaminados de covid 19 son nuestros seres amados o nosotros mismos.
Saquemos lo cristiano que llevamos dentro y recordemos la atención fraterna y amorosa de Jesús a los leprosos.
La mejor forma de terminar con este mal es sacar toda la solidaridad que podamos, estando seguros que cuando ayudamos a otro también me ayudo a mí y saber que todos seremos salvadores de las vidas de los demás si nos cuidamos a nosotros mismos.
Como me decía el padre Juan Dumont, asesor eterno de los equipos docentes de América Latina, refiriéndose a la realidad del continente: “Nos salvamos juntos o no se salva nadie”.
Es tiempo de abandonar la filosofía del “sálvese quien pueda”.
Hay que dar un salto del egoísmo a la solidaridad.
Hay que trascender del egoísmo al amor.


viernes, 10 de abril de 2020

AL REGRESAR


AL REGRESAR.
MELVIN MARTÍNEZ 
Yo creo que Dios quería que pasáramos una semana santa en casa, que nos miramos en familia.
Dios quería que no contamináramos los ríos, los mares, las ciudades, que cuidáramos la casa común.
Dios quería que estuviera limpio el planeta entero. Que sembráramos un árbol, legumbres, plantas bellas para alegrar la existencia.
Yo creo que Dios quería que por un tiempo dejáramos de consumir lo que no necesitamos, que reconociéramos que todos somos iguales y que entendiéramos la bendición de tener un trabajo permanente o temporal.
Dios quería con toda su fuerza que valoráramos la simplicidad, para entender la grandeza.
En este tiempo de retiro aprendimos a extrañar la sonrisa, el abrazo, el beso de los qué apreciamos y queremos. Sin duda vimos la dimensión verdadera de la bondad de los vecinos.
 Dios quería también que disfrutáramos el canto de los pájaros, de las chicharras y la amistad de los animales.
Tenemos este buen tiempo que Dios nos ha regalado para dedicarle de verdad un poco de tiempo.
Tenemos tiempo para pensar en nosotros y en nuestro quehacer cotidiano.
Tenemos tiempo para descubrir la verdad, para estar seguros que las armas y las bombas lacrimógenas no nos dan seguridad, ni nos salvan la vida.
Tenemos tiempo para grabar en nuestra mente que los corruptos que nos gobiernan se robaron y siguen robando el dinero que era para mejorar la salud y la educación.
Tenemos tiempo para disponernos al regresar a nuestros trabajos, a nuestras aulas, a nuestras calles valorando el importante papel de cada uno y estar seguros que lo más valioso es lo que da vida, no aquello que la quita. 
Al regresar valoraremos a los médicos, las enfermeras, a los y las que cocinan, a los maestros, a los científicos, a los psicólogos, a los agricultores sobre todo. Valoraremos también a los odontólogos, a los ingenieros, a los arquitectos, a los carpinteros a los artistas, a todo el mundo.
Al regresar estaremos listos para cuidar el planeta casa de todos, los bienes comunes, los hospitales, las escuelas, los colegios y las universidades.
Tendremos, para entonces, un valor consciente para expulsar a los que le roban al pueblo, aún en la calamidad y la emergencia.
Al regresar seremos capaces de identificar la mentira de los poderosos.
Al regresar podremos valorar el amor y la solidaridad como motores de la historia y comenzaremos a construir un mundo distinto justo, más humano, el mundo del buen vivir.
Al regresar sabremos el valor de cada uno y cada una, y lo importante que somos el uno para el otro.
Seguro que Dios nos dará un tiempo para disfrutar la alegría del amor y de la vida.
Al regresar estaremos llenos de una energía renovada, que nos hablará al oído recordando nuestro compromiso de hacer cierto entre nosotros un hermoso paraíso.


viernes, 25 de octubre de 2019

LIBROS PARA MEÁMBAR


LIBROS PARA MEÁMBAR
MELVIN MARTINEZ
melvinadalidmr@gmail.com
En una de las manifestaciones recientes, para defender la salud y la educación pública, me encontré con el Director del colegio de Meámbar, institución que lleva el nombre de Nuestro abuelo GUSTAVO MARTÍNEZ.
Hablando con él profesor nos animamos a realizar un proyecto que hace tiempo tengo pensado: crear una biblioteca en ese colegio. Ellos tienen un espacio hermoso para una biblioteca, así que pensé en mis amigos y familiares y estuve seguro que con facilidad recogeríamos por lo menos 200 libros.
Desde hace muchos años me he dedicado a la promoción de la lecto escritura.
Con la ayuda de muchísimos amigos hemos logrado abrir ya cinco bibliotecas.
Mientras el Estado tiene la política de cerrar bibliotecas, hemos decidido ir contracorriente y fundar algunas.
Lo mejor de estos proyectos es que siempre la comunidad se motiva, cuida los libros y los disfruta.
Son hermosas las experiencias del Carrizal y Cerro Azul en el municipio de Taulabé, en dónde las bibliotecas ahí fundadas son administradas por jóvenes padres de familia y maestros. Una de las lecciones más bellas la recibí en Cerro Azul: los padres de familia y los niños llevan libros para leer en sus casas y al terminar los regresan a la biblioteca.
La lectura hace más grande el mundo y el intelecto de quienes la disfrutan y seguro que un lector difícilmente será engañado. Quizás aquí está la causa del porqué los gobiernos no se han interesado en abrir nuevas bibliotecas, por el contrario han cerrado muchas de las pocas que habían en algunas escuelas primarias del país.
Duele saber por ejemplo que ya no existe la biblioteca hermosa de la escuela Renacimiento y de la escuela Alfonso 13 en la ciudad de Siguatepeque. Duele también saber que murieron las bibliotecas de las escuelas Gustavo A. Castañeda y Modesto Rodas Alvarado de Taulabé. La lista podría ser más grande.
Este proyecto de la biblioteca en Meámbar nos ha motivado mucho más,  teníamos una meta de 200 libros pero logramos llevar 591 libros.
El Lic Arnaldo Castillo Director, el personal docente, alumnado y padres de familia del instituto Gustavo Martínez recibieron los libros para iniciar su biblioteca.
Me impresionó la confesión de la Directora distrital quien me dijo que hace más de 20 años vienen haciendo gestiones para abrir la biblioteca y nada.
Fue Hermoso ver la alegría de los muchachos cargando las 13 cajas de libros y disponerse junto con nosotros a ordenarlos en los estantes. Se detenían a ver el interior de los libros y a comentar entre ellos los títulos. Eso fue gratificante.
Agradezco infinitamente a mis cómplices permanentes: mi familia, mis compañer@s de trabajo, mis amigos: Rebeca Becerra, José González, Eduardo Bärh que me apoyaron en los primeros proyectos y siguen engrandeciendo esta experiencia, y a todos los donantes de libros para Meámbar cuya lista encuentran en mi página de Facebook.
Vamos a seguir contra corriente: mientras el gobierno cierra bibliotecas, nosotros abriremos más con la solidaridad de todos.


lunes, 14 de octubre de 2019

LA CIUDAD DE LAS FLORES

LA CIUDAD DE LAS FLORES
MELVIN MARTÍNEZ
melvinadalidmr@gmail.com
Nuestra ciudad es un jardín. Cada casa, cada barrio, cada calle, está llena de flores.
Es hermoso ver como se cultivan flores en los patios, en maceteras, en troncos y en cualquier
recipiente reciclable.
Son muchas las familias que tienen el cultivo de flores como pasatiempo y que se empeñan para
que sus jardines luzcan hermosos. Algunas se especializan en determinadas especies y todas sus
variedades: orquídeas, geranios, rosas, anturios, cactus, eliconias, bromelias y otras comunes o
exóticas.
Hace muchos años existe en la ciudad un club de jardinería integrado por mujeres que se lucen
embelleciendo espacios en diferentes eventos cuando se los solicitan y cuyos jardines familiares son
una belleza acogedora.
Adornan la ciudad  bellos  muros  con flores colgando.
Tenemos flores  en todos los meses,  todos los días.
En abril la Belleza de las flores de las acacias, los macuelizos, caraos, algunos sanjuanes hacen
hermoso el paisaje.
Las flores permanentes de las bugambilias o napoleones le dan vida a la ciudad, muchas casas
adornan sus cercas con los variados colores de las flores de los napoleones. La calle 21 de agosto
está llena de flores multicolores de esta bellísima especie.
Chinas, geranios, margaritas, rosas, anturios, flor de seda, siempre vivas, llama del bosque, flor de
pino, San Carlos, bastón de la reina, mar Pacífico están aquí en cualquier jardín de casa.
En diciembre tenemos flores que caracterizan nuestro municipio: son las flores de tatascán y girasol
silvestre las que adornan la orilla de la carretera internacional y caminos rurales. Estas hermosas
flores amarillas nos hacen sentirnos en navidad.
Siguatepeque es un un vergel hermoso, acogedor y relajante. Cada universidad, escuela, colegio,
cada jardín de niños es eso: un jardín.
En los últimos años el festival de las flores, excelentemente organizado por aalgunas empresarias
locales, ha incentivado aún más a la población a valorar el cultivo de las flores.
Esta actividad cultural, que ha tenido un fuerte apoyo de una parte del empresariado con mayor
visión para aprovechar el turismo nacional e internacional, ha posicionado a Siguatepeque cómo la
ciudad de las flores y ha abierto una oportunidad, a todos los sectores de la sociedad, para hacer
negocio.
En este tiempo que la ciudad es visitada por hondureños y extranjeros, la gente de Sigua pone en
acción su sensibilidad, su capacidad de servir y amabilidad para dar el mejor trato a quienes abren
sus ojos y su interés a esta ciudad de las flores.
Lastimosamente no se ha desarrollado empresarialmente la producción de flores en esta región.
Hay en el municipio solamente dos empresas grandes que cultivan flores a gran escala.
Los viveros locales, ubicados en su mayoría en el corredor de la carretera CA-5, no producen todas
las plantas y flores que venden.
Hacen falta empresarios que aprovechando las bondades de nuestro clima inviertan en la
producción de flores.
Hay pequeños y hermosos emprendimientos como "la casa de los anturios" que produce esta flor
tan hermosa. Esta pequeña empresa, originalmente, presta el servicio de hospital de plantas. Aquí la
gente puede llevar sus plantitas enfermas para que las manos y el cariño de Doña Marcia Cano las
curen, después de un dedicado y delicado tratamiento.
La cultura de las flores ayuda no sólo a embellecer los hogares, las calles, la ciudad y las aldeas,
también nos regala tranquilidad, nos llena de vida, de esa vida que nos quita la sociedad consumista
y la rutina cotidiana.
Nuestra ciudad es un jardín, cada casa, cada barrio, cada calle está llena de flores, todos los días
Siguatepeque, el cerro de mujeres bellas, nos saluda con un ramo de flores para hacernos sentir en
un agradable paraíso.